Primero responde a una pregunta: ¿es el wifi o es la línea?
La mayoría de las quejas por internet lento apuntan al sitio equivocado. Antes de tocar ningún ajuste, haz una sola prueba: conecta un ordenador directamente al router con un cable de red y repite el test de velocidad. Si por cable llega la velocidad de tu tarifa, el problema está en el wifi y los pasos de abajo lo resuelven. Si por cable también va lento, no hay ajuste de wifi que lo arregle: la cuestión es la tarifa o la línea. La recomendación oficial dice lo mismo: para medir la velocidad real, usa cable.
Tener toda la cobertura no significa tener velocidad
Es la confusión más habitual. La intensidad de señal indica lo bien que tu dispositivo oye al router; la velocidad depende de lo libre que esté el aire en ese momento. Cuatro rayitas con una velocidad pésima es de lo más normal en un bloque de pisos, porque decenas de redes vecinas están hablando en el mismo canal. La señal tiene que ver con la distancia; la velocidad, con el gentío.
Dónde poner el router: la intervención más barata y más eficaz
Las recomendaciones para casas particulares son bastante concretas: el router debe estar cerca del centro de la vivienda y elevado en lugar de en el suelo, por ejemplo en una balda, y si tiene varias antenas conviene orientarlas en direcciones distintas. Lo que más bloquea la señal es el agua, el metal y el cristal, así que al lado de un acuario, un radiador o un armario metálico es mal sitio. El microondas, el teléfono inalámbrico, el vigilabebés e incluso algunas guirnaldas de luces interfieren directamente en 2,4 GHz. Que el router esté en el recibidor, junto a la roseta, no es una norma sino comodidad, y en la mayoría de las casas de ahí viene la mayor pérdida.
¿2,4, 5 o 6 GHz?
Las tres bandas hacen trabajos distintos:
- 2,4 GHz: la que mejor atraviesa paredes y la que más lejos llega. A cambio es estrecha y está llena: con canales de 20 MHz solo tres no se solapan (1, 6 y 11). Ideal para habitaciones lejanas y aparatos del hogar conectado.
- 5 GHz: muchos más canales y velocidades mucho más altas. Alcance corto: pasadas dos paredes gruesas, se acaba. Los dispositivos de la misma habitación o a una pared de distancia deben ir aquí.
- 6 GHz: llegó con Wi-Fi 6E y Wi-Fi 7 y sigue casi vacía. Según la Wi-Fi Alliance, Wi-Fi 7 transporta ahí el doble que Wi-Fi 6 con canales de 320 MHz, y el enlace múltiple permite a un dispositivo usar varias bandas a la vez.
La mayoría de routers emiten todas las bandas bajo un mismo nombre y dejan que elija el dispositivo. Suena cómodo, pero cuando un dispositivo se ha agarrado a la de 2,4 GHz puede seguir ahí incluso si entras en la habitación y te sientas al lado del router. Darle nombre propio a la red de 5 GHz acaba con eso de una vez.
Canales saturados: el tráfico invisible del edificio
El wifi es una carretera compartida. Las redes vecinas que emiten en tu mismo canal van hablando por turnos con la tuya, y cuantas más son, más se espera. Si en el móvil te salen más de veinte redes, dejar el 2,4 GHz en automático casi siempre acaba mal. Fijar el canal a mano en el más libre entre el 1, el 6 y el 11 es velocidad gratis.
¿Cuántos Mbps hacen falta de verdad?
La guía doméstica de la FCC traza un marco aproximado: para una persona con usos básicos bastan unos pocos Mbps, mientras que un hogar cargado que ejecuta varias tareas exigentes a la vez — vídeo en alta definición, videollamadas, juego en línea — necesita el nivel más alto. Lo determinante no es tanto la velocidad total como la simultaneidad: 100 Mbps sobran en una casa y se quedan justos en otra donde corren tres reproducciones y una copia de seguridad en la nube.
¿Repetidor o sistema mesh?
No son lo mismo. Un repetidor clásico recibe y reenvía en la misma banda, con lo que deja ese tramo aproximadamente a la mitad de velocidad. En un sistema mesh los nodos se hablan entre sí por un camino aparte, así que la cobertura crece sin esa caída. Lo mejor de todo es alimentar los nodos mesh con cable de red allí donde el cable pueda llegar.
El dispositivo más lento retrasa a todos
Un móvil viejo o una impresora de hace años ocupa el aire mucho rato cada vez que habla y retrasa a los dispositivos nuevos. Lo más importante que han traído las generaciones recientes de wifi no es tanto la velocidad bruta como poner orden en esa cola. En una casa con muchos aparatos, la generación del router puede pesar más que la tarifa contratada.
Nota: este test estima el eslabón más débil de tu instalación; no es un diagnóstico a distancia de tus equipos. Si el problema sigue después de la prueba con cable, pedir una prueba de línea a tu operadora es el siguiente paso correcto.